Cuando Maribel Felpeto, protagonista de Algo viejo, algo nuevo, algo prestado, le muestra el material de archivo familiar grabado en VHS por su padre entre mediados de los años 80 y finales de los 2000, el director y editor cinematográfico Hernán Rosselli, habituado a trabajar con este tipo de materiales, intuye que ahí puede haber una película: “Lo primero que pasó es que quedé muy sorprendido, porque no me parecían simples películas familiares, sino que había un pequeño intento de puesta en escena”. A partir de ese momento, el cineasta decide tener un encuentro con Hugo Felpeto, el artífice de las imágenes de vídeo doméstico, con quien conversó mucho en torno a los grandes clásicos cinematográficos de la clase de trabajadora suburbana como El Padrino o Uno de los nuestros: “Yo me daba cuenta de que el éxito de esas películas de la gente de clase trabajadora, tenía que ver con una especie de pulsión secreta o aspiraciones sobre los límites del ascenso social y los límites de la clase media, sobre todo en los últimos años”. Es a raíz de estas charlas cuando se plantea volver al mundo de la ficción tras haber asumido la responsabilidad de “todos los compromisos éticos de un documental” en su anterior filme Casa del Teatro (2018). Decide entonces que este material de archivo puede dar pie a que la propia familia de Maribel Felpeto protagonice la ficción; una ficción construida en base a un conocimiento cercano que Rosselli tiene del mundo del negocio de apuestas clandestinas, dado que su madre trabajó como administradora en uno de ellos. Quizás por eso, el resultado sea una película de mafia desposeída de toda épica, honesta y bien anclada a la tierra, en la que sus personajes pueden tratar de hablar sobre la diferencia entre verdad y conocimiento en torno a una mesa llena de droga, y todo parece documento, realidad.

Hernán Rosselli director de Algo viejo, algo nuevo, algo prestado
Preguntado por Milei, el actual presidente de Argentina; Rosselli ha manifestado su rechazo ante “un populismo de derechas que siempre tiene que ver con el recorte”, y ha querido mencionar Contracampo, la muestra paralela de cine argentino con toda “su diversidad y potencia”, surgida como respuesta ante los nuevos derroteros que ha tomado el Festival Mar de Plata.