El director brasileño afincado en Argentina Sacha Amaral y el director de fotografía Pedro Knoll han presentado en rueda de prensa El placer es mío, largometraje con el que participan en la Sección Oficial Retueyos del FICX tras haber obtenido el Gran Premio del Jurado en el BAFICI – Festival de Cine Independiente de Buenos Aires.

La ópera prima de Amaral se configura en torno a un joven que va de amante en amante sin comprometerse con ninguno y aprovechándose de todos; un personaje que, en palabras de su director  “se va apropiando de todo, incluso del placer”.  Se trata de un film “que se pega a veces literalmente a la piel de su protagonista, aunque a la vez no podemos penetrar realmente en aquello que siente, en aquello que piensa”. Trabajar esta distancia respecto a un personaje  con quien “no podemos empatizar del todo pero al que tampoco podemos condenar”, fue para el cineasta uno de los grandes desafíos en la construcción de la película y algo que logró a través de la elección del actor, Max Suen, con quien ensayó durante un año para obtener “esa ambigüedad en un personaje que por momentos odias pero que puedes llegar a querer”.

Sacha Amaral, director de El placer es mío

La película consigue, a través del tratamiento de la luz, la erótica y sensualidad que Amaral buscaba incluso “con pocos recursos y un equipo reducido”. Como responsable de la iluminación, el director de fotografía Pedro Knoll, señala que usaron “espejos para hacer que esa luz siempre estuviera invadiendo el cuarto con la persona”.

Aunque Sacha Amaral es procedente de Brasil, El placer es mío es una producción argentina. Preguntado por la tendencia actual del cine argentino a reflejar un tejido social que parece integrar el crimen y la ilegalidad en lo cotidiano, el cineasta señala: “Encontrarse en la marginalidad, en la delincuencia, ser desobediente… terminan siendo prácticas no sé si naturales, pero es casi como si procedieran de un deseo de querer romperlo todo, de una fuerte indignación”.